La primera sesión no es todavía terapia propiamente dicha. Es una conversación exploratoria: te escucho, me hago una idea de lo que traes, te explico cómo trabajo y juntos decidimos si tiene sentido arrancar un proceso.
Dura entre 50 minutos y una hora. No tienes que llegar con nada preparado — ni un resumen de tu historia, ni un diagnóstico, ni saber exactamente qué quieres trabajar. Basta con llegar.

