← Recursos

Proceso terapéutico

¿Qué esperar de la terapia?

La terapia es un proceso de auto-transformación a través de la exploración conjunta.

¿Qué esperar de la terapia?

Si tuviera que resumir qué es la terapia, diría que es un proceso de auto-transformación con base en la exploración conjunta. Un proceso que, bien llevado, nos ayuda a conocernos de manera profunda y honesta.

En terapia confrontamos nuestra imagen de quiénes somos: quiénes creemos que somos, quiénes deseamos ser, y quiénes somos realmente. Poco a poco vamos aterrizando en lo que efectivamente está bajo nuestro control, para acercarnos a una versión de nosotros mismos más adecuada a nuestra realidad de hoy.

Versiones que ya no funcionan

Muchas veces seguimos operando desde versiones de nosotros mismos que ya no encajan con nuestra vida actual. Respondemos, actuamos, toleramos —o dejamos de tolerar— de maneras que consumen mucha energía o generan un desgaste importante. Maneras que tienen un costo alto que ya no queremos seguir pagando.

La terapia que yo ofrezco parte de la consideración de que gran parte de lo que hacemos tiene su raíz en intentos de supervivencia: estrategias que en algún momento funcionaron para protegernos, para adaptarnos, para sobrevivir lo que la vida nos puso enfrente. El problema es que muchas de esas estrategias se quedan fijas en el tiempo. Siguen operando aunque la situación que las detonó haya cambiado hace años, o décadas.

Dos ejemplos concretos

Piensa en un padre que regaña a su hijo de 25 años como si tuviera cinco. Ese padre no actúa desde la maldad: actúa desde un miedo legítimo que en algún momento fue necesario. Un miedo por la seguridad, por el futuro de su hijo, que quedó registrado en su sistema cuando el hijo era pequeño y dependía de él por completo. Ese miedo sigue detonando, aunque el contexto sea completamente distinto. ¿Qué resulta? Dinámica opresiva, hijo que se aleja, relación que se distancia. Ninguno de los dos quería eso.

Otro ejemplo que veo con frecuencia en consulta es el de personas que llevan años en relaciones laborales marcadas por la complacencia. Han aprendido a ceder, a no contradecir, a no ocupar espacio —muchas veces porque en sus familias o en experiencias tempranas esa fue la única manera de mantenerse a salvo. Esa estrategia tuvo sentido entonces. Pero hoy les cuesta caro: se sienten vaciados, resentidos, sin voz. Y el paso hacia una respuesta más madura —poder decir no, poner límites, cuidarse— se siente aterrador precisamente porque el sistema interno sigue operando como si el peligro del pasado estuviera presente.

Lo que la terapia puede hacer

El trabajo terapéutico no consiste en cambiar quién eres desde cero. Consiste en revisar con honestidad qué partes de ti siguen respondiendo a un mundo que ya no existe, y acompañarte en el proceso de actualizarlas. De ampliar el repertorio. De tener más opciones de respuesta donde antes solo había una.

Eso requiere tiempo, disposición y un espacio donde se pueda explorar sin juicio. Eso es, en esencia, lo que ofrezco.

Si tienes preguntas sobre cómo funciona el proceso o quieres dar el primer paso, puedes escribirme directamente.

¿Listo para empezar?

Agenda tu primera cita
WhatsApp